"De las preguntas más absurdas que nos pueden hacer en la vida es qué edad tenemos. Porque no nos da ninguna pista de a quién tenemos delante. Yo la verdad es que no lo sé. Ni me importa. Porque lo importante no es cuantos años tenemos, sino en cuantos de ellos hemos vivido.

Yo prefiero decir que tengo 42 miradas en el metro que me han hecho sonreír. Tengo 2 “te quiero” suicidas que dije sabiendo que quien tenía delante no me quería a mi. También tengo 14 abrazos inolvidables, 3 de ellos irrepetibles porque quien me los dio ya no está. Tengo unos 35 “lo siento” de los cuales 8 jamás me perdonaron. Tengo 6 noches de hospital al lado de alguien que me importaba y 7 madrugadas pensando en una persona a quien no le importaba yo. Tengo unos 5.200 besos, pero solo me acuerdo de 6. Tengo 4 veranos que fueron infinitos y 3 inviernos demasiado fríos. Y solos. Y tristes.

Tengo 25 noches sin dormir y algunas lágrimas gastadas en cosas que no importaban. También tengo 4 lágrimas muy amargas invertidas en algo que merecía llorar durante años. Tengo 150 carcajadas de esas que hacen que te falte el aire y 10 sonrisas por compromiso. Tengo 9 deseos de infancia que se dan de hostias con las promesas que nunca cumplí. Tengo 3 consejos recibidos que entendí mucho tiempo después. Tengo unas 12 camas donde me acosté sin querer estar y 4 donde hubiera matado por despertar. Tengo 5 errores que volvería a cometer y 2 de los que me arrepiento mucho, aunque solo un poco. Tengo miles de cenas, pero pocas como aquellas 3. Y tengo 43 escalofríos que me han recorrido el cuerpo entero. 120 conciertos, 350 películas… y no soy capaz de contar las canciones. Tengo 31 tardes comiendo pipas en un parque viendo la vida pasar con mis amigos. Y 500 tardes más recordándolas unos años después. Tengo 5 adioses. En dos de ellos nunca quise despedirme en realidad.
Tengo tantas cosas por decir que nunca diré y tantas que me tendría que haber callado…

Para quién quiera saberlo, esa es mi edad.

Y no tengo ni puta idea de en cuántos años cabe eso."


Enric Sánchez.
Los cementerios están llenos y las calles vacías.

En serio, asoma la cabeza por esa puta ventana y dime qué ves. Cuerpos, llenos de entrañas pero vacíos de pasión.Con un motor en la cavidad torácica pero sin ganas de ir a ninguna parte. Ves carteras muy abultadas que compran carillas de porcelana pero no sonrisas, cremas para dejar suaves las manos que nunca acarician.

¿Qué le ha pasado al mundo? ¿En qué maldito momento hemos dejado de llorar con un poema? ¿En qué momento hemos dejado de mancharnos con nata la nariz y hemos empezado a llevar corbata? ¿De quién coño ha sido la idea de usar las cuerdas de las cometas para atarnos las manos? ¿Quién cojones se ha creído nadie para decirnos cómo, cuándo, dónde -y sobre todo- por quién podemos expresar nuestro amor?

Desde aquí veo las obras del primer cementerio de almas.
Ya hay lista de espera.
                                                               



                                   Si las musas te conocieran, serías tú su inspiración.
                                   Si Neruda te conociera, te escribiría poemas de amor.

                                                        Peroyoyano.

Bukowski en verano


Que viene el verano y tenemos mucho tiempo para leer. Y qué mejor que meter la cabeza en el poco conocido mundo Bukowski. Aquí dos webs muy muy completas donde hay de todo: poemas, relatos, obras completas.

https://sites.google.com/site/escritoresmalditos/charlesbukowski

http://solobukowski.blogspot.com.es/


¡A LEER SE HA DICHO!

ACTO POÉTICO

Por el huevo roto en el suelo 
por el 5 de julio 
por el pez en la pecera 
por el viejo en la habitación Nº 9 
por el gato sobre el muro. 

Por vos mismo 
no por fama 
ni por dinero 
tenés que seguir luchando. 

Cuando te hacés viejo 
disminuye el atractivo 
es más fácil cuando se es joven 
cualquiera puede alcanzar 
las alturas alguna que otra vez. 

La clave consiste en 
resistir. 

Cualquier cosa que sirva 
para que
esta vida siga bailando 
frente a 
Doña Muerte. 


 

                           Charles Bukowski

Fragmentos de una cama

La última cama en la que he gemido es casi tan grande como la tuya. Pero no suena igual, no sabe igual. No la mojo igual.
Y yo quiero llorar en tu pecho, que me beses la frente, hablarte de mi abuelo, arrastrarte conmigo a algún teatro. 
Yo me acuesto en otras camas.
Y otras en la tuya 
                                                     Que el fin del mundo nos pille bailando.
Algún día, no hoy, y seguramente tampoco mañana, pero alguno, voy a encontrar en quién quedarme. Hacer nido. Acurrucarme. Dejar la armadura abollada en el suelo. Quedarme tan desnuda que se me vean hasta las costillas, Y lo que hay debajo de ellas: besos, vasos, miedos, dudas, sueños, ganas.

Y no me va a dar miedo tener el alma en los huesos.

Ser funambulista en tus cuerdas vocales. Resbalarme por tu garganta. Morderte el alma.